Chihuahua, 9 de octubre . — En un nuevo episodio de confrontación política, el senador Juan Carlos Loera de la Rosa volvió a evitar responder preguntas concretas de la prensa y, en su lugar, aprovechó los micrófonos para arremeter contra la gobernadora y los exgobernantes de Acción Nacional y del PRI, a quienes responsabilizó del robo de agua en el estado.
Durante un encuentro con medios, Loera fue cuestionado sobre su postura respecto a la posible apertura de las presas de Chihuahua para cumplir con el tratado internacional de aguas con Estados Unidos. Lejos de ofrecer una respuesta directa, el legislador morenista desvió el tema para culpar a administraciones pasadas.
“Los tiempos no son como en 2018, donde de manera irresponsable los gobiernos panistas no cumplieron con el tratado. Ahora las conciliaciones son muy diferentes. Este año ha llovido, se ha invertido en el uso del agua y están en el ojo del huracán los que se la roban, empezando por la gobernadora del estado, que fue una triquiñuela que armaron para seguirse robando el agua”, acusó Loera.
Sin embargo, al insistírsele si estaba a favor o en contra de la apertura de las presas, el senador nuevamente rehuyó el tema:
“No te la voy a contestar de esa forma porque esa pregunta tiene jiribilla”, respondió al reportero. “Estoy más en contra de que se roben el agua los productores de alto poder económico. Es más importante irse a dar una vuelta a la carretera a Juárez para ver cuántas nogaleras hay. Estoy en contra de que se sigan sembrando nogaleras en Chihuahua, porque eso beneficia a dos o tres personas nada más.”
El legislador, que desde hace años dice investigar el “robo del agua”, no ofreció datos, pruebas ni propuestas concretas para enfrentar el problema, limitándose a lanzar acusaciones generales contra sectores productivos y figuras políticas opositoras.
Mientras evadía responder sobre su postura en un tema clave para el estado, Loera de la Rosa mantuvo su discurso de ataque sistemático a la administración estatal y a los gobiernos que le precedieron, sin asumir una posición clara respecto a las decisiones que hoy se analizan en torno al cumplimiento del tratado de 1944.